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viernes, 4 de enero de 2013

Rector desliga centros de baja calidad maestros

Dr. Angel Hernandez


Escrito por: PILAR MORENO (pilarmoreno26@hotmail.com)
El  rector de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA) y ex viceministro de Educación, doctor Angel Hernández, desligó a las universidades del país de la baja calidad de los educadores públicos. El educador la atribuyó a que  existe un divorcio entre la formación que reciben los docentes en las universidades y el contenido del currículo de estudios que éstos enseñan a los estudiantes.
Indicó que, cuando en  en el período 1992-2002 las autoridades educativas iniciaron la titulación de más de 10,000 maestros bachilleres, las universidades trabajaron un el plan de estudio ofrecido por el Ministerio de Educación. 
“La orientación dada a la formación inicial de los docentes  resultó errada, porque hacía énfasis en la especialidad del nivel y en  la formación pedagógica de los docentes y no en los contenidos curriculares”, explicó.
“Es decir, se inició una formación de docentes que centraba la atención en las especificidades del nivel educativo y en los métodos de enseñanza y se descuidó lo fundamental del proceso educativo: el contenido de las disciplinas”, insistió.
Hernández significó que, paralelamente  a  la definición de la formación de docentes a nivel de licenciatura, el país entrenó un nuevo currículo en todos los grados, ciclos y niveles de formación basado en las teorías vigentes en la época que hacían énfasis en la construcción del conocimiento y en el valor de las experiencias previas en la formación de las nuevas generaciones.
Consideró que, para que los docentes pudieran poner en práctica tal currículo, era necesario  llevar a cabo un amplio programa de formación continua para los docentes en ejercicio.
 En tal sentido, fue siete años después de la transformación curricular que las autoridades crearon el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam).

La enseñanza de la literatura y el alto costo de las obras literarias





Domingo Caba Ramos
Domingo Caba Ramos
Domingo Caba Ramos 

“El hábito y el amor a la lectura literaria forman la mejor llave que podemos entregar al niño para abrirle el mundo de la cultura universal”.
(Pedro Henríquez Ureña)

Casi todos los tratadistas en la materia, y nuestra práctica docente así lo confirma, coinciden en postular que el modo más efectivo de enseñar literatura consiste en poner al alumno en contacto directo y constante con el texto literario.
  
 “La literatura-apunta José Romera Castillo - es un instrumento válido en la formación de los individuos porque se proyecta sobre la problemática vital de estos, sirve para transformar la realidad y, a la vez, es instrumento de goce y placer” (Didáctica de la Lengua y la Literatura, 1979, pág. 145).
   
Y en lo que respecta a las metas que se persiguen con su enseñanza, el connotado metodólogo y crítico literario español plantea que con la literatura se pueden conseguir, entre otros objetivos:

a) Incrementar la capacidad de observación, reflexión, análisis, crítica y comunicación, para conseguir que el docente no sea un autómata, sino dueño de sí mismo.
b) Conocer para comprender mejor el pensamiento ajeno y, así, ejercitar el suyo.
c) Utilizar mejor el lenguaje, teniendo los textos literarios como espejo en donde mirarse.
d) Proporcionar hábitos críticos sobre todo con el comentario de textos.
e) Iniciar a los alumnos en la escritura creadora, es decir, en la manifestación de sus pensamientos y sentimientos para desarrollar la capacidad creativa.

Nótese la gran importancia que en cada uno de los objetivos propuestos confiere el autor a la práctica de la lectura, análisis y crítica de obras literarias. Y es que el máximo propósito de todo programa, clase o curso de literatura debe estar dirigido a desarrollar la capacidad creativa, de análisis y el espíritu crítico del educando, de tal manera que este cuente con las habilidades necesarias que  le permitan descubrir los valores estéticos, así como desentrañar las ideas, mensaje o sentido profundo de un texto literario.
  
 Para que  dicho propósito  se materialice, Romera Castillo entiende que “el papel del  profesor se ha de invertir al tradicional. El docente será un orientador, un sembrador de semillas, no un señor feudal. Sus conocimientos, por mucho que sepa, son débiles, para basar en ellos su autoridad o una autoridad de saberlo todo que raya más con la magia que con la ciencia”. (ob. cit., pág. 147).
   
Solo así el estudiante encontrará sentido a la clase de literatura. Solo así el profesor logrará vencer o desterrar, como bien lo aconsejaba el ilustre poeta Antonio Machado, “la solemne tristeza de las aulas”.
  
 Nuestro gran maestro y lingüista, Pedro Henríquez Ureña, en un enjundioso trabajo titulado “Aspectos de la enseñanza literaria en la escuela común”, formula al respecto la siguiente pregunta: ¿Cómo habremos entonces de enseñar literatura en nuestras escuelas secundarias?

    Y acto seguido responde: 

“Del único modo posible: poniendo al estudiante en contacto con grandes obras. En nuestros pueblos de la América española esta manera de enseñanza demanda gran atención del profesor: hay que acostumbrar al estudiante a leer mucho y hay que comprobar que lee; hay que habituarlo a la lectura de obras difíciles, allanándole la vía con explicaciones y aclaraciones de orden histórico y lingüístico, pero también haciéndole comprender que nada de sólido y duradero se alcanza sin trabajo”. (Tomado de la Revista Scritura, del Departamento de Letras de la UASD, No. 2, 1981. pág.137)
   
Sabemos que en el sistema educativo dominicano resulta  difícil cumplir estrictamente con estos principios metodológicos. La razón: muchas de esas grandes obras que atinadamente recomienda leer Henríquez Ureña no aparecen en nuestras librerías, especialmente en las ubicadas fuera de la capital, y cuando aparecen, sus precios son tan altos que ningún estudiante pobre  podría comprarlas.
   
En Santiago, por ejemplo, si usted pregunta cuántos cuestan obras maestras como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez o Los hermanos Karamasov, del novelista ruso Fedor Dostoievski, le responderán que RD$775  y RD$675 respectivamente.
   
Ante tan adversa realidad, y ahora que ya el 4% del PIB para la educación se pondrá en ejecución, conviene que el Estado Dominicano, a través del Ministerio de Educación, implemente una política cultural tendente a abaratar los precios de las obras literarias, de manera que el verbalismo expositivo no cubra todo el tiempo en que se desarrolla la acción docente, y la enseñanza de la literatura resulte, en consecuencia, más activa, dinámica, significativa y, sobre todo, placentera.

jueves, 27 de diciembre de 2012

ADP NO QUIERE MAESTROS EXTRANJEROS



SANTO DOMINGO.- El Presidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Eduardo  Hidalgo, rechazó  la contratación de profesores internacionales de matemática, física, química y Lengua Española para preparar a los maestros y maestras del país, como lo anunció  el presidente Danilo Medina,  a la vez que señaló  que le gustaría ver la propuesta del primer mandatario por escrito.
Hidalgo dijo que la República Dominicana no necesita recurso humano de otros países por entender que esos profesores necesitarían conocer la realidad que vive la nación.
Agregó que en dominicana hay suficientes  maestros y maestras que se han preparado en distintas áreas para competir en igualdad de condiciones con otros países de la región.
“Entendemos que se ha invertido dinero en la formación académica de nuestros recursos humanos en el sistema educativo nacional, y que con la inversión del 4%, ya aprobado,  pues avanzaremos aún  mas,  y utilizando mayores recursos para seguir formando y especializando  nuestros docentes desde  el Instituto  Nacional  y Capacitación Magisterial (INAFOCAM),  y el Instituto de Superior  de Formación  Docente Salome Ureña (Isfodosu)”, sostuvo.
El dirigente magisterial se mostro partidario en que se puede hacer un intercambio pedagógico y cultural, sin embargo dijo “Importar maestros y maestras no es la solución  los recursos en orden pedagógicos que tenemos en el país responden a nuestra realidad y es la maestra y el maestro que debe prepararse para trabajar en mejores condiciones”.
Sugirió que las autoridades lo que deben es mejorar las condiciones de vida del magisterio nacional, creándole las condiciones necesarias en las escuelas con las aulas con 20 estudiantes o menos, una mejor seguridad social que le cubra  sus problemas médicos y un salario digno y profesional.
El presidente de la ADP reiteró  que la República Dominicana lo que necesita es que luego de la inversión del 4% del PIB para la educación todos los sectores involucrados en el sistema educativo nacional aúnan esfuerzo para garantizar una educación de calidad.
Eduardo Hidalgo dijo que “con el apoyo económico y con la voluntad de los maestros y las maestras el sistema educativo se pondrá a la altura que dictan los nuevos tiempos y podremos alcanzar la meta de  una educación pública de calidad para todos y todas”.

Presentan en Santiago Oeste la Red de Jovenes Activos

 El 31 de enero pasado se celebreo en RD el Dia Nacional de la Juventud, conmemoracion que fue aprovechada por CIDEL y Fundacion Solidaridad...