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miércoles, 18 de febrero de 2015

Municipio Santiago Oeste no afecta comunidades de Villa González.



La Junta Directiva  de Municipio Santiago Oeste  informo en la mañana de este miércoles que la creación de su municipio en nada afecta a las comunidades de Villa González. En respuesta a una manifestación convocada por moradores de la comunidad de Quinigua, la directiva dijo que hubo una confusión por el limite de ambos municipios.

Las autoridades de Villa González se reunieron con los directivos de Santiago Oeste para escuchar la posición de los ejecutivo sobre los límites municipales.. Después de escuchar la lista de las comunidades y ver que no se haya afectada la de Quinigua, decidieron formar una comisión para unificar criterios respecto a los límites establecidos en la ley.

En la reunión que fue celebrada en el salón parroquial San Pablo del Municipio de Villa González, el  Alcalde Fabio Vanegas y el Parroco Padre Willians  Jiménez manifestaron sus instituciones y comunidades no hay oposición a la creación de un Municipio al Oeste de Santiago, sin embargo, dijeron que  un sector  convocaba   una marcha porque se creía que se le quitaba territorio a la Villa de Tabaco.

Los ejecutivos del Municipio  Santiago Oeste  dijeron que valoran la actitud de los moradores de Quinigua al defender su territorio ya que nos acerca a la lucha por el  desarrollo de la provincia de Santiago.  Informaron que este jueves se reunirán con los sectores convocantes de las protestas  a los fines de unificar las voluntades hacia el desarrollo colectivo.
La Junta Directiva de Municipio Santiago  Oeste  que se ha trasladado a Villa González para las reuniones la conforman L a Diputada Altagracia González, los profesores Hipólito Martínez y José Jaquez, además Eleodoro Pérez, José David Báez y Carlos Tejeda.





lunes, 16 de febrero de 2015

Oficial retirado segura Joaquín Balaguer ordenó muerte de Caamaño



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SANTO DOMINGO.- En el año 1973, cuando dirigía los destinos del país por un segundo período, el hoy extinto doctor Joaquín Balaguer Ricardo ordenó matar al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, cuando al ser informado sobre su apresamiento alegadamente respondió: “Aquí no hay cárcel para ese hombre”.
Y las últimas palabras pronunciada por el líder de la revolución popular del 195, durante su fusilamiento fueron “¡Viva Santo Domingo libre!”, manteniendo su voz por encima del sonido de las ametralladoras, revela el teniente ® del Ejército Nacional, José Antonio Almonte Castro, oficial que mantuvo la custodia durante cinco horas del coronel, el día que fue fusilado.
Almonte Castro pronunció una conferencia el pasado sábado organizada sobre el 40º aniversario del asesinato del coronel Caamaño, en el Ateneo Amantes de la Luz, de Santiago, la cual fue reseñada por el periodista Maxwell Reyes, en el vespertino El Nacional.
El oficial Castro lamenta que muchas personas que no participaron en ese acontecimiento histórico hablen de episodios en torno a la muerte de Caamaño  que no se corresponden con la verdad.
Dijo que al responder que “aquí no hay cárcel para ese hombre”, el doctor Joaquín Balaguer estaba ordenando una muerte directa del coronel Francisco Alberto Caamaño Deño.
El segundo teniente retirado Almonte Castro dijo que el fusilamiento de Caamaño impactó su vida, cuando el coronel García Tejada giró a Caamaño para que viera los soldados que le iban a disparar.
“Al ver que los soldados le iban a disparar grita a todo pulmón ¡viva Santo Domingo libre!, su voz estaba por encima de la metralla, eso puedo yo asegurarlo”, indicó.
“Después que el cadáver está ahí se habla de tiro de gracia, no hubo tal tiro de gracia, el coronel presenta una herida en la frente y fue la culata de un soldado,  un cabo que conozco su nombre, porque todos eran soldados que yo conocía, el cual yo con el hombro lo empujo y le digo: ‘ahora después que está ahí, por qué no lo hizo cuando andaba suelto’”, narró el  ex oficial.
Reveló que de los altos oficiales superiores que estaban allí no salió la orden de matar a Francisco Alberto Caamaño.
“Hay que tener mente militar para entender ciertas cosas, un cadete que hemos vivido una vida junta, por más que usted quiera oponerse a él, ese lazo de amistad en las Fuerzas Armadas y los rangos no se pierde, puede ser que la situación política, pero hay lazos de amistad que no se pierden, eso se mantiene y el coronel Caamaño era un miembro de esos superiores que estaba ahí,  apuntó.
Rememoró que el único oficial superior de todos los que estaban allí,  que conversó con el coronel Caamaño fue el jefe de las Fuerzas Armadas de ese entonces, contraalmirante Ramón Emilio Jiménez hijo.  “Ramón Emilio Jiménez, al cual el coronel le pide un cigarrillo y este se lo da, fue el único personaje que habló con el coronel Caamaño Deñó a partir de que fue capturado hasta que muere, es la única persona que habló con él”.
Almonte Castro, graduado de la Academia Batalla de las Carreras y entrenado en la escuela de Las Américas en Panamá, señaló que el 16 de febrero de 1973 recibió de las manos del coronel Castillo Pimentel a Caamaño herido muy levemente en la pierna izquierda por un fragmento de un M-79, que era un lanzagranadas mono tiro que dispara granadas de 40 mm, que fue empleada por primera vez en la Guerra de Vietnam.
“El coronel Castillo Pimentel me dice a mí: ‘teniente, usted me responde con su vida, por la vida del coronel’,  el coronel Caamaño fue guerrillero hasta que estuvo en las manos de las Fuerzas Armadas, yo hablaba con mi coronel, a quien yo tenía ahí era a un superior,  no un guerrillero, yo estuve durante cinco horas con mi coronel, un superior que por circunstancias yo soy custodio, las Fuerzas Armadas no alienta a sus hombres para asesinar ni matar a nadie, somos profesionales de un ejército”.
Fue en este escenario cuando reveló que la orden que le puso fin a la vida del coronel Caamaño, salió del ex presidente Joaquín Balaguer, cuando se le informó que lo tenían atrapado.
Autor: RAMIRO ESTRELLA

Solamente he vivido de la abogacía









Por: Ramón Antonio Veras.

1.- Recientemente, con motivo de un escrito que elaboré, con el título: “Mis escritos y el dinero”, en el cual expliqué cuál ha sido el destino de los recursos económicos fruto de la venta de mis libros, concluí diciendo, “En la vida, en ningún tiempo, jamás, he percibido un centavo por concepto de la venta de mis libros. En todo el curso de mi existencia adulta sólo he recibido dinero por mi profesión de abogado”.
2.-  La razón por la cual  especifiqué que  sólo  he recibido dinero  por mi profesión  de abogado, es porque tengo la creencia que todo aquel  que,   en una u otra forma, incide en la vida pública de su país está en el deber  de explicar   el comportamiento, proceder  y desenvolvimiento en su vida privada, profesional, laboral o pública.
3.- Particularmente yo, quiero que el día que desaparezca del mundo de los vivos, mis nietas y nietos puedan dar respuesta convincente y ajustada a la verdad de lo que ha sido mi forma de obrar en las distintas actividades en las cuales he intervenido.
4.- Puede ser que mis descendientes no sepan el esfuerzo que significó para mi levantarlos, satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, partiendo de que nunca he recibido dinero por herencia, donación o sueldo como empleado o funcionario público.
5.- El dinero que he recibido por concepto de mis servicios profesionales lo puedo justificar hasta el más mínimo centavo. No tengo habilidad para los negocios; no he incursionado en ellos porque para intercambiar, o de cualquier forma para mercar hay que reunir condiciones que no poseo.
6.- En mi actividad profesional he actuado con limitaciones, fruto de mi formación familiar e ideológica; porque una actuación profesional que no tiene nada de pecaminosa para otro abogado o abogada, en mi resultaría un contrasentido, una incoherencia, un absurdo por mi forma de pensar.
7.—Desde que comencé  a ejercer mi profesión,  he sido  selectivo; elijo los asuntos para no tener conflictos de conciencia;   no actúo así por petulancia, presumido, soberbia ni altanería; tengo  en mi cabeza una especie    de código el cual contiene una estructura, una configuración que me dice qué  hacer o no hacer.
8.-  En el ejercicio de la profesión  de abogado,  como en todas las actividades de mi  vida, he vivido guiado por lo  que aprendí en mi hogar y la ideología que he abrazado;  siempre procedo con la creencia de que  dentro  de mi hay dos cosas que me  sirven de acompañantes:  mi  madre como mentora, y la concepción política como conductora.
9.- Todas aquellas personas que bien me conocen saben que he tenido un ejercicio profesional intenso; no he tenido días libres cuando de ocuparme de un caso se trata, y en semejante forma me he comportado cuando trabajo por paga o en forma gratuita.   
10.- Con el ejercicio de la profesión de abogado no he procurado hacerme rico, sino vivir en unión familiar en condiciones económicas materiales y espirituales decentes; he preferido tener una existencia digna, a una opulencia en deshonor.
11.-  No me quejo del  tiempo y forma que  he vivido; la vida me ha dado más  de lo que le he pedido;  ella conmigo ha sido espléndida, algo más que generosa.
12.- La forma de ejercer la carrera de abogado podía haberla ligado a otra actividad lucrativa, pero no lo he hecho porque   no tengo habilidad para diferente ocupación.  Esto lo saben hasta los escudriñadores que viven hurgando hasta en los patrimonios más escuálidos y transparentes.
13.- De lo que ha sido mi desempeño, exclusivamente como habitual profesional del derecho,   pueden dar testimonio aquellos que compartieron mi ejercicio en forma permanente dentro del bufete, muchos de los cuales estuvieron a mi lado, en conjunto, por más de treinta y cinco (35) años.
14.- Aunque provenga del fango de la sociedad, una persona si tiene una formación familiar correcta, y es leal a sus convicciones, puede vivir de la abogacía con hidalguía, sin necesidad hacer otras operaciones contrarias a su fe, a su credo ideológico.
15.- Por muy podrida que esté una sociedad cualquiera, en ella siempre existen personas que no están contaminadas, sin importar la actividad a que se dediquen en su campo laboral o profesión habitual; y traduciendo esto a la realidad dominicana de hoy, podemos decir que en este país no todo está perdido, no todos estamos dispuestos a renegar de lo que ha sido nuestra práctica y prédica a cambio de la mercancía dinero.
16.- A mis setenta y seis (76) años de edad, y cuarenta y ocho (48) en el ejercicio de la abogacía, a todo pulmón puedo gritar: soy un hombre feliz porque he vivido en completa paz con mí obrar y conciencia. Y solamente he vivido de la abogacía.

Santiago de los Caballeros,

14 de febrero de 2015.

Presentan en Santiago Oeste la Red de Jovenes Activos

 El 31 de enero pasado se celebreo en RD el Dia Nacional de la Juventud, conmemoracion que fue aprovechada por CIDEL y Fundacion Solidaridad...