Décimo primera entrega
Capítulo
X (primera parte)
La
organización criminal «La Banda».
Charlas y conferencias para concienciar al pueblo. Un interrogatorio en la
policía
Estaba
plenamente convencido de que la acción represiva del fiscal Carvajal en contra
de mi persona no era por una actitud personal suya, sino que estaba impulsada
por los servicios policiales y otros grupos represivos del régimen que se
sentían molestos por mi actuación en defensa de los presos políticos y también
por la labor de concienciación que hacía en distintos barrios de Santiago y el
interior del país, abordando temas que no eran del agrado del gobierno.
Los dominicanos y dominicanas que vivimos en el país durante la gestión
gubernativa de los doce años del doctor Joaquín Balaguer, sabemos que fue un
régimen odioso, despótico e intolerante, durante el cual fueron violados los
derechos humanos y las libertades públicas. El gobierno dejó muy poco espacio
para que las masas populares expresaran su sentir, razón por la cual había que
buscar la forma de cómo hacer llegar a las grandes mayorías nacionales ideas
renovadoras, criterios diferentes a los del gobierno. Aquellos que no teníamos
militancia política partidaria, pero que nos identificábamos con las
aspiraciones de libertad y justicia, no podíamos ser indiferentes ante el drama
que en los doce años vivió el pueblo dominicano.
Para el año 1972 estaba en pleno apogeo «La Banda», una organización de corte terrorista que
se dedicaba a asesinar e implantar el miedo contra los enemigos del gobierno y
que sembró el terror diurno y nocturno. Con sus acciones terroristas llenó de pánico
a todo el país, situación que debía ser enfrentada.
Para orientar a las masas y hacer comprender a los sectores marginados lo que
eran sus derechos y libertades, por medio de charlas y conferencias traté de
mantener vivas las aspiraciones de los que en nuestro país son los más, aunque
nunca han estado representados en el poder del Estado. Sabía que el Gobierno no
iba a permitir que por mucho tiempo continuara con la labor de orientación en
forma pública.
Las charlas y conferencias las dictaba en horas del día y de la noche, ante
conocidos y desconocidos. Nunca me censuré para no decir lo que creía sobre el
tema que en un club o sindicato me habían solicitado que abordara.
He aquí mis intervenciones en las aludidas conferencias y charlas.
1.- Sindicato repudia leyes del trabajo (La Información, 17 de
febrero de 1971).
2. -Regímenes sociales RD (La
Información, 13 de abril de 1971).
3.- Derechos humanos (El Sol, 4 de diciembre de 1971).
4.- Cierre de año de gran labor fructífera en derechos humanos. Día Justicia (La Información, 7 de
enero de 1972).
5.- Balance sobre los derechos humanos (La Información, 7 de
enero de 1972).
6.- Primeros pasos para formar frente (El Sol, 19 de enero de 1972).
7. Situación derechos humanos en RD (La Información, 1 de febrero de 1972).
8.- Derechos humanos son letra muerta en RD (El Sol, 2 de febrero de 1972).
9.- Libertades son precarias (El Nacional, 4 de febrero de 1972).
10.- La incorporación de los campesinos a la producción (La Información, 12 de
febrero de 1972).
11. - La prostitución es un subproducto de explotación popular (La información,
18 de febrero de 1972).
12.- La planificación familiar fruto subdesarrollo económico (La Información, 22 de
febrero de 1972).
13.- La miseria no es producto del aumento de la población (El Sol, 23 de
febrero de 1972).
14.- Lucha por liberación exige base ideológica (La Información, 29 de
febrero de 1972).
15.- Duarte para retener la libertad (La Información, 29 de febrero de 1972).
16.- La clase obrera y la liberación nacional (El Sol, 2 de marzo de 1972).
La tolerancia del gobierno con mis actividades de educación cívica molestaba a
los grupos de poder. El día 3 de marzo de 1972 fui convocado para comparecer
ante el Servicio Secreto de la Policía Nacional en la ciudad capital, donde fui
interrogado por el coronel Caonabo Reynoso Rosario, por orden del Jefe del
Servicio Secreto de la P. N.,
Rolando Martínez Fernández.
La charla que, al parecer, rebosó la copa fue una que dicté en Esperanza con el
tema «Los trabajadores en la liberación nacional». En ella precisé, como lo
reseñó el periódico El Sol del 4 de marzo de 1972:
Los sectores democráticos y progresistas del país deben dar su apoyo al
movimiento de «liberación nacional» del pueblo dominicano.
El doctor Ramón Antonio Veras habló en el local del sindicato de trabajadores
del ingenio Esperanza, sobre el tema «Los trabajadores en la liberación
nacional». Dijo que no importa su credo político, religioso e ideológico, en la
lucha por liberar al pueblo dominicano deben participar todos los sectores del
pueblo.
Los dominicanos sensibles y honestos, aun con diferencias ideológicas, están
conscientes de que no se puede permitir que el extranjero se apodere de las
mejores tierras, de las minas, que domine el comercio, la banca e inclusive que
dirija la política nuestra. No podemos permitir que el 70 por ciento de los
dominicanos no sepan leer ni escribir.
Indicó el jurista que los dominicanos no están solos en la lucha contra la
«dominación extranjera. Contamos con la solidaridad, con el apoyo de todos los
pueblos del mundo », dijo, y agregó: Los tiempos en que los colonialistas
tenían la última palabra en la decisión de los países de Latinoamérica, han
terminado. Dijo el doctor Veras que el movimiento «democrático y progresista»
de América Latina avanza con pasos firmes. Ya la clase obrera está en el poder
en un país y en otro está en el gobierno. En fin en otros, militares de ideas
avanzadas han tomado el poder y plantean claramente su decisión de expulsar a
los colonialistas, de nacionalizar las empresas extranjeras y de entregar las
tierras a los campesinos. Algunos ideólogos consideran un «cuco» la liberación
nacional y la señalan como una consigna de los comunistas. Falsa tal
aseveración; quienes plantean la lucha así quieren «confundir» al pueblo. «La
liberación nacional no es ni puede ser obra exclusiva de los comunistas; es
obra de todos los patriotas, de todos los hombres y mujeres que luchan por un
futuro mejor». Nadie se puede hacer ilusiones en nuestro país, mientras aquí no
se haga una reforma agraria, no se nacionalicen las empresas extranjeras, no
nos liberemos del poder extranjero, no habrá progreso, paz, desarrollo ni
económico ni social ni político. En nuestra época el movimiento nacional
«obrero-liberador» ha adquirido «nuevos rasgos cualitativos». Dijo el doctor
Veras que gracias a la actividad de la clase obrera y de todos los
trabajadores, la humanidad ha entrado firmemente en la época del paso del
cambio de un sistema social atrasado, caduco, por uno nuevo en desarrollo. La
disertación del jurista fue a solicitud del ayuntamiento del municipio
Esperanza.
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