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martes, 9 de mayo de 2017

Policía saca al coronel Valenzuela de Moca; designa otro comandante


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MOCA, Espaillat. La Policía trasladó en la tarde de este martes al coronel Nelson Valenzuela de la dotación policial de aquí y en su lugar designó al también coronel José Veloz.
La comisión designada por el director de la Policía Nacional para investigar el apresamiento supuestamente por posesión de drogas, y sometimiento a la Justicia del dirigente popular Juan Comprés (Guanchy), posesionó al un nuevo comandante de la institución en Moca.
Comprés fue apresado la pasada semana con supuestamente 52 gramos de cocaína, fue sometido a la Justicia y un de la Oficina de Atención Permanente de Espaillat lo liberó ayer por considerar que le habían vulnerado sus derechos.
El coronel Valenzuela quedó sin funciones. El nuevo comandante de Moca estaba asignado en Santiago.
Al asumir el puesto, Veloz adelantó que seguirá trabajando en favor de la ciudadanía como lo hizo en Santiago hasta este martes.
De su lado, Valenzuela al ser cuestionado sobre los incidentes con Comprés expresó que no tiene nada que hablar, porque el caso está en el Ministerio Público.
La comisión la integran el mayor general Rafael A. Cabrera Sarita, inspector general de la Policía Nacional; el general de brigada, Héctor García Cuevas; y el coronel Juan Gondres Alcántara, director de Inteligencia. También el general de brigada, Víctor Hernández, director del Comando Regional Cibao Central de la institución, acompañó a los miembros de la comisión.















Los proyectos vinculantes al desarrollo del Municipio Santiago Oeste. Segunda parte























Por Hipólito Martínez



La proximidad de la aprobación del municipio Santiago Oeste está acelerando la transformación material de las estructuras de servicios y plantea la necesidad de un sin número de proyectos que apuntalen  el cambio político que implica la conversión de una cadena de barrios desarrollados sin  criterios de urbanidad, en una ciudad tributaria de la gran metrópoli de Santiago, capital económica de la región más productiva de la República Dominicana.



Ya Santiago Oeste demandó mediante rueda de prensa, la construcción del Mercado Público de Cienfuegos, una plaza amplia y popular que sirva de espacio para el  intercambio comercial de productos agrícolas y otros bienes de consumo masivo de la gran población de Santiago Oeste, con sus más de 200 mil habitantes y las  50 mil familias.



El Mercado Público de Cienfuegos en el Municipio  Santiago Oeste representará un movimiento económico considerable, ya que moverá una cadena de vendedores, transportistas, intermediarios, mayoristas y consumidores que harán circular cientos de millones de pesos cada día y decenas de puestos de trabajo  en esas comunidades.



Ya es tiempo de que el ayuntamiento de Santiago de los Caballeros inicie con el levantamiento y los estudios técnicos para la ubicación, preparación de los planos, adquisición de los terrenos y licitación  de la obra indicada, porque así se ganará tiempo en lo  que el nuevo municipio Santiago Oeste inicia su  vida institucional y desarrolla proyectos de tanta utilidad municipal como lo es,  el Mercado Público de Cienfuegos.



Cabe precisar,  que obras como el Mercado Público de Cienfuegos hace tiempo debió realizarla el Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros, sin embargo, este pueblo sigue sin poder ejercer sus derechos municipales, realidad ésta que aprovecha Santiago Oeste para desde ya solicitar del gobierno central la construcción de un Mercado Modelo para el nuevo municipio de la República Dominicana.

En adición al mercado público de Cienfuegos, Santiago Oeste posee los terrenos adecuados para la construcción del Merca-norte, proyecto que hace unos años se debatió su viabilidad y atrajo el interés de potenciales inversionistas, tal como sucedió con el merca-Santo Domingo, a diferencia de que el Gran Mercado del Distrito Nacional y los municipios de la mancomunidad de Santo Domingo, ya lleva años en operación.



Dado el hecho del colapso del mercado del Hospedaje Yaque, ante el crecimiento poblacional de Santiago de los Caballeros, que a todas luces no solo resulta pequeño, sino que se localiza en un espacio inapropiado y representa un foco de contaminación múltiple de los productos que se ofertan al gran público, así como el  fuerte tráfico vehicular,   resulta peligroso y perturbador en esa importante arteria urbana.



Los planificadores estratégicos de Santiago de los Caballeros y el equipo técnico del Municipio Santiago Oeste deben coordinar proyectos de esta naturaleza, que revisten importancia  singular para el desarrollo equilibrado de Santiago como gran  metrópoli del Norte, iniciando con la formulación del proyecto del Merca-Norte que debe acoger al viejo Mercado  del hospedaje  Yaque y erigirse el gran centro comercial del Norte, con asiento  en Santiago Oeste, lo que traerá varias ventajas o beneficios al mismo tiempo:



El cierre definitivo del mercado del hospedaje en la Joya, erradica la contaminación  y la peligrosidad del área, saca del casco urbano  de Santiago de los Caballeros una obra que demanda mucho más espacio para realizar a plenitud las operaciones que implica y ayudará a reafirmar a Santiago como la gran metrópoli económica regional y la capital económica de la República Dominicana.



Santiago Oeste, como el nuevo polo de desarrollo local, también atraerá las grandes cadenas de super-mercados que existen en el país, ya de hecho se conocen iniciativas que se ejecutan en esa dirección, cuyos detalles no se pueden revelar aquí, pero lo cierto es, que los grandes supermercados espaciosos y atractivos  tienen la mirada puesta en el pueblo de Cienfuegos y sus comunidades para el establecimiento de las referidas franquicias y sucursales.



Los supermercados que se establecerán en Santiago Oeste transformarán el entorno, generarán una  dinámica comercial y productiva, servirán de atractivos para la población en general, ampliarán servicios tales como: el transporte, la seguridad,  la iluminación y en definitiva impactarán en el nivel de vida de la población del municipio Santiago Oeste.



Amigos y amigas  lectores, como diría el doctor Leonardo Aguilera, director del Centro Económico del Cibao, oponerse a la creación del municipio Santiago Oeste no es bueno, porque se estaría matando la lluvia de iniciativas, proyectos, programas y grandes planes que se desarrollarán en el futuro del nuevo municipio de la República Dominicana.

Es malo educar al pueblo para pedir


 





Por: Ramón Antonio Veras.
 
I.- Pedir rebaja al ser humano
 
1.- Los pueblos se elevan, enaltecen y demuestran su hidalguía por la forma de comportarse para alcanzar los fines perseguidos, sin importar que sea en  el orden material o espiritual. Aquel que para triunfar desciende, se humilla, se reduce como persona, y la conquista debe verla como una derrota.
 
2.- Extender la mano para con ruego pedir es una actitud que indigna; es una prueba de deshonor que coloca a la persona en estado de ultraje, preparada para ser despreciada por su vileza, clara abyección y evidente servilismo.
 
3.- Cuantas veces el individuo actúa moviéndose de puerta en puerta implorando la caridad, es porque la mendicidad lo ha aniquilado, su voluntad se ha diluido y las necesidades lo han llevado a entregarse en lugar de luchar para, resistiendo, vencer el bochorno y las afrentas.
 
 4.- Pedir se ha convertido en nuestro medio en una cultura. La habitualidad de mendigar nos hace ver una comunidad de personas que viven de limosnas; indigentes que han hecho de la pedigüeñería su forma   normal de vida, comportándose como menesterosos profesionales.
 
5.- Nos debe avergonzar el hecho de observar diversos sectores de la sociedad dominicana actuando en forma afrentosa, haciendo del pedir una costumbre. Semejante proceder nos identifica como humillados, con falta de dignidad; de conducta averiada, permanentemente comportándonos como criaturas sinvergüenzas, desvergonzadas.
 
II.- Las consecuencias negativas de pedir
 
6.- Lo que se deriva del hecho de los nuestros acostumbrarse a pedir es funesto.  El desenlace, los resultados son altamente dañosos. Las consecuencias, las secuelas se convierten en taras que nos marcan, persiguen e identifican como naderías, insignificantes que no damos ni para remedio.
 
7.- El hecho de estar haciendo el papel de necios pedigones quita a los pueblos el deseo de luchar para liberarse de la opresión, de elevarse y convertirse en dueños de su propio destino.  
 
8.- La dádiva causa daño a la necesidad de triunfar por el esfuerzo propio; destruye la decisión de salir adelante con firme voluntad porque la marchita; perjudica al donatario haciéndole dependiente viciado del donante. Recibir por deprecación va en menoscabo, en detrimento de quien se cree beneficiado.
 
9.- Llevar a los pueblos a que todo lo reciban tranquilamente, sin sacrificio alguno, les condiciona, les induce al apagamiento, a la pasividad y desprecio al trabajo honrado.  Una vez el ser humano hace vida de parásito, se comporta en insustancial; en algo ineficaz para la sociedad; en un aprovechador. Pura y simplemente, en un buitre que solo sirve como diversión de los demás, un hazmerreir.
 
10.- Una vez a las masas populares se les motiva para que vivan de pedir, de esperar las migajas del poder, se despojan de todo lo que significa dinamismo; pierden la energía para movilizarse; olvidan  la eficacia y abrazan la inactividad, caen en la abulia y se identifican con la lentitud.
 
11.- La tranquilidad que lleva al individuo a pedir lo hace permanecer en desazón, porque está condicionándola para sentirse aliviado. La angustia por ser un despreocupado holgazán lo convierte en indolente; en un perfecto remolón, diseñado para estar todo el tiempo acariciando su barriga alimentada sin trabajar.
 
12.- Empujar, impulsar al pueblo a pedir es más nefasto que reprimirlo físicamente, porque las acciones despóticas son pasajeras, mientras que fijarle en la conciencia el hábito, la costumbre de vivir de las dádivas, les esclaviza para siempre, les somete al capricho de quienes les dan.
 
13.- Las donaciones condicionan al beneficiario subyugándole en forma indefinida, impidiéndole su independencia y la libertad de pensar. Una vez se doblega la mente, se tiraniza el cuerpo entero. El que acepta lo que pide por conmiseración deja de ser dueño de sí mismo para responder a los propósitos de aquel que algo entrega por compasión.
 
14.- Aquel que demuestra pena para pedir se despersonaliza convirtiéndose en un alienado, enajenado por lo que recibe, llegando a ser un alfeñique, acompañado de tristeza, abandonando lo que significa alegría, jovialidad y optimismo.
 
15.- Una persona acostumbrada a vivir de lo que pide, se comporta aletargada; preparada para estar siempre adecuada para aletargarse, y solamente despertar cuando va a recibir lo que ruega se le entregue. La súplica a los fines de recibir nulifica los deseos de salir adelante mediante el esfuerzo.
 
 
III.- El daño de educar al pueblo para pedir
 
16.- Educar a nuestro pueblo para que sea pedigón, le lleva a impedir que comprenda  que no saldrá  de la pobreza mientras esté subsistiendo por el ruego para recibir una suma de dinero mediante un cheque sin ejecutar labor alguna que lo justifique. Es algo indignante vivir de pasar la gorra, de extender la mano para recibir como un vulgar aprovechado.
 
17.- Adoctrinar a amplios sectores de la sociedad dominicana para que se conviertan en sacacuartos y gorrones indeseables, daña a más de una generación de nuestros conciudadanos que se van acostumbrando a ver la vida alrededor de lo que reciben de manos de los mismos que les mantienen en condición de puros vividores. Los magantes abundan en nuestro medio porque todos los gobiernos que hemos padecido se han interesado en hacer del pedidor una reserva electoral cautiva.
 
18.- La proliferación en el país de mujeres y hombres sinvergüenzas tiene su explicación, en parte, en que se ha estimulado la holgazanería, que contribuye a la ampliación de desvergonzados protegidos por mangoneadores que les atan por los pies, las manos y el cerebro. El manejador de amplios recursos económicos manipula, mangonea a los que piden como habituales pedigüeños.
 
19.- Aquí se ha creado todo un ejército de mujeres y hombres que de mangar han hecho una norma de permanecer sin esforzarse, porque mendigar es más fácil que bajar el lomo. Con el tiempo, el cuerpo de los pedigüeños se deforma, cambia por falta de ejercitarse, se desfigura por la vagancia y se tuerce por ausencia de actividad laboral.

20.- A quien se le entrega lo que con lamentos pide, resulta moldeado para que actué como interesa al que hace la entrega. Es educado para que se mueva en el momento que decide el que da. El pedigüeño está supeditado a la voluntad de otro, porque la limosna crea fatal subordinación que somete al que se dedica a pedir.
 
21.- A medida que transcurre el tiempo y se fija en la mente del pueblo que es bueno comportarse como un recibidor  de limosnas, se establece una indestructible ligazón, un vínculo deshonroso entre el que da y el que toma con agrado lo que pide. Admitir, coger en forma desvergonzada hace posible un enlace, una ligadura deshonrosa.
 
22.- La reciedumbre ética y moral no llega a la conciencia popular por medio de la entrega al pedilón de lo que busca, sino mediante la demanda firme y el reclamo con conciencia. La queja con exigencia y la reivindicación militante obliga a los opresores a respetar al pueblo.
 
23.- De la miseria nunca se han liberado los oprimidos mediante obsequios provenientes de quienes les mantienen dominados por la pobreza. Clamando pedazos de pan, recabando pequeñeces, mendigar con la cabeza inclinada, pordiosear con sumisión, mantiene a los humildes cada vez más sumidos en la mendicidad.
 
24.- Aquellos que se dedican a pedir, a veces ignoran que lo que reciben por caridad y como necios, nunca está rodeado de transparencia, ni es fruto de una voluntad inmaculada, sino que está envuelto, arropado, enrollado en algo sucio, turbio. En la envoltura está lo que compromete al pedigüeño y lo une al generoso aparente.
 
25.- Al satisfacer al hambriento con una dádiva no se busca eliminar la pobreza; que desaparezca la miseria, ni eliminar el sufrimiento de los marginados. Lo que se persigue es mantener a los necesitados, a los indigentes convertidos en tranquilos, viciados y eternos pordioseros.
 
26.- Aliviar la carga del que sufre; consolar al olvidado del progreso; mitigar el hambre que padece la mayoría del pueblo; suavizar penurias; lograr un respiro para que el que pide, nada de esto se logra complaciendo pedilones. La liberación se alcanza luchando, no pidiendo.
 
27.- Pedir se convierte para las personas en un lastre que las hiere; un inconveniente que las golpea anímicamente; una traba que la pone arrodilladas ante el donante. Es como un latigazo en el corazón; un rebencazo en su espalda mojada y un aldabonazo en su rostro.
 
28.- Quien pide desciende y es visto como insolente  incorregible; genera burla; motiva desplante. Se gana el calificativo de descarado; se presta al permanente desaire; cae en ser un individuo indelicado, descomedido y grosero, ser tratado como pájaro de mal agüero y de peores predicciones.
 
 
Reflexiones
 
a.- A la niñez dominicana conviene fijarle en su conciencia la idea de que pedir es dañino; que está en el deber de levantarse con orgullo, amor propio, alta estima y firme vergüenza; que el honor debe ser  la divisa del  correcto proceder; defender bajo cualquier circunstancia el honor, a los fines de merecer respeto como honorable, estimable e insigne.
 
b.- Ante los tantos pedigüeños indignos que hoy abundan, procede estimular a la juventud dominicana para que se comporte con honorabilidad para que se haga merecedora de renombre y respetabilidad. El buen crédito se gana en el seno de la sociedad cuando se actúa con nobleza.
 
c.- El ser pobre no da motivos ni justificación alguna para pedir, convirtiéndose en un necio pedigüeño, colocándose en el descrédito público. Por encima de las precariedades económicas, nuestro pueblo debe dar demostración de dignidad, integridad y probidad, que son las cualidades que enaltecen a las personas.
 
d.- El hombre o la mujer que forma parte de los desposeídos de la sociedad dominicana, puede vivir pobremente, sin necesidad de convertir la pobrería en una actividad degradante. Permanecer en estado de penuria no legítima ser un habitual pedigüeño, llegando a ser visto degradado como ser humano.
 
e.- La estrechez económica que sufre una gran parte de la población dominicana, no debe ser aprovechada para tomarla como consuetudinaria holgazana e inducirla al hábito de pedir, convirtiéndola en parásito, reduciéndola a la indignidad.
 
f.- Lo que en verdad se llama pueblo dominicano está en el deber de rechazar las dádivas condicionadas que han llevado a un amplio sector de la sociedad a adoptar la cultura de pedir y así  crearle la idea de la aceptación normal de la sumisión por la dependencia, la subordinación por limosnas.
 
g.- Aquellos que aquí no están degradados están en el deber de mantener la firme conducta de no ceder ante los halagos y beneficios que les ponen en sus manos para así reducirlos en su persona y convicciones.  El tiempo ha de demostrar que pedir ha aniquilado el deseo de liberarse a los que son los más, al pueblo.
 
 
Santiago de los Caballeros,

 

Presentan en Santiago Oeste la Red de Jovenes Activos

 El 31 de enero pasado se celebreo en RD el Dia Nacional de la Juventud, conmemoracion que fue aprovechada por CIDEL y Fundacion Solidaridad...